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Cuando me diagnosticaron diabetes tipo 1 hace tres años, me sentí muy confundido. No entendía cómo una «enfermedad» podía cambiar mi vida tan drásticamente.
Al principio, fue difícil aceptar mi diagnóstico, ya que era una condición de salud desconocida para mi, sin embargo, con el paso de las primeras semanas en las que me sentía abrumado por tantas variables y retos, me fui dando cuenta de que la diabetes era una oportunidad de aprendizaje, crecimiento y autoconocimiento.
Hoy, quiero que exploremos cómo la diabetes puede ayudarnos a aprender cosas nuevas, tomar mejores decisiones y conocernos mejor a nosotros mismos.
Aprender cosas nuevas
La diabetes nos ayuda a aprender sobre nuestro cuerpo, nuestra alimentación, nuestra medicación y nuestro estilo de vida. A medida que aprendemos más sobre ella, también aprendemos más sobre nosotros mismos y cómo nuestro organismo se comporta ante diversas situaciones.
Por ejemplo, podemos aprender a identificar los signos y síntomas de los niveles altos o bajos de azúcar en sangre, lo cual nos ayuda a tomar decisiones a tiempo, que nos permiten (hasta donde es posible) mantener los niveles de glucosa dentro del rango objetivo, que es de 70 a 180 mg/dL. También podemos aprender a elegir conscientemente nuestra alimentación y nuestro ejercicio para mantener nuestro cuerpo saludable.

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Tomar mejores decisiones
La diabetes nos da la oportunidad de tomar decisiones conscientes acerca de nuestra salud todos los días. Estas decisiones pueden ser difíciles, pero también pueden ser una oportunidad para crecer y mejorar. Todos nos hemos equivocado alguna vez en el conteo de carbohidratos de una comida, o en la dosis de insulina necesaria, considero esto como otra oportunidad para el aprendizaje, ya que nos da una pauta para el futuro de cómo actuar para obtener un mejor resultado, y nos enseña a tenernos paciencia y autocompasión, que son dos habilidades que nos sirven en cualquier ámbito de nuestras vidas, aparte del manejo de la diabetes.

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Conocernos mejor a nosotros mismos
A medida que aprendemos a manejar nuestra diabetes, también aprendemos más sobre nuestras fortalezas y debilidades. Yo he aprendido que soy una persona fuerte, resiliente y capaz de afrontar los desafíos de la diabetes. Trabajo cada día en mejorar mis debilidades (como lo impulsivo que puedo ser algunas veces), así puedo actuar de una manera pausada y consciente en situaciones en las que, de otra manera, una reacción incorrecta me puede convertir una hiperglicemia en una hipoglicemia, o viceversa.
Conocer mejor mis fortalezas y debilidades me ha ayudado a sentirme más seguro y confiado en mí mismo y también me ha permitido ayudarle a mi hija a desarrollar habilidades para su futuro.
En conclusión, la diabetes puede ser una condición desafiante, pero también puede ser una oportunidad de aprendizaje, crecimiento y autoconocimiento. A medida que aprendemos a manejar nuestra diabetes, también aprendemos más sobre nosotros mismos y sobre el mundo que nos rodea.
Para terminar, quiero invitarte a reflexionar:
¿Qué significa para ti vivir con diabetes? ¿Qué habilidades has desarrollado gracias a la diabetes?




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