¿Te has sentido más animado después de hacer ejercicio? No es casualidad porque el movimiento también mejora tu bienestar emocional.
Cuando haces actividad física, tu cuerpo libera endorfinas, estas son sustancias que mejoran tu estado de ánimo. Además, disminuye la fatiga mental, mejora la calidad del sueño y puede ayudarte a enfrentar los altibajos emocionales que a veces acompañan a la diabetes.
Aunque no veas cambios inmediatos en tu cuerpo, por dentro estás ganando bienestar.
Una rutina constante de ejercicio puede ayudarte a sentirte más positivo, con más energía y motivación para seguir cuidándote.
Conclusión:
El ejercicio no solo impacta tu glicemia: también fortalece tu mente y tus emociones.
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En el próximo post, hablaremos sobre cómo usar el ejercicio para manejar el estrés cuando vives con diabetes. ¡No te lo pierdas!




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