¿Sabías que no todas las horas de sueño son iguales?
Durante el sueño ligero, tu cuerpo empieza a relajarse, pero es en el sueño profundo donde ocurren los grandes beneficios: tu organismo libera hormonas que ayudan a reparar tejidos, fortalecer el sistema inmune y mejorar la sensibilidad a la insulina.
Dormir lo suficiente está bien, pero alcanzar fases de sueño profundo es clave para mantener una mejor estabilidad glicémica y sentirte renovado al despertar.
Conclusión
No se trata solo de cuántas horas duermes, sino de la calidad de ese descanso. Y tú puedes aprender a mejorar ambas. Reserva tu primera sesión gratuita conmigo para descubrir cómo.
En el próximo post hablaremos sobre pantallas y glicemia: ¿el celular afecta tu sueño y tus niveles? ¡No te lo pierdas!




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