¿Sabías que una hipoglicemia nocturna puede afectar tu sueño… incluso si no te despiertas del todo?
Muchas veces pensamos que “dormimos mal y ya”, pero tu cuerpo puede estar con una baja de azúcar sin que lo notes.
Cuando tu glicemia cae en la noche, tu cuerpo libera adrenalina y cortisol para corregirla.
Eso te puede causar sudoración, sueños muy intensos, despertares breves o esa sensación de estar “agotado” al día siguiente, aunque hayas dormido muchas horas.
Y si la glicemia se sube demasiado después del rebote, tu sueño se fragmenta aún más.
Por eso te levantas con cansancio, irritabilidad o hambre exagerada: tu noche fue una montaña rusa.
¿Cómo puedes identificarlo?
Si te despiertas sudando, con taquicardia, con dolor de cabeza o con un cansancio desproporcionado, vale la pena revisar tu glicemia o tu historial del sensor.
Y para prevenirlo, una cena equilibrada, ajustar la dosis nocturna de insulina y evitar actividad física muy tarde pueden marcar la diferencia sin alterar tu sueño.
Conclusión:
Las hipoglicemias nocturnas pueden afectar tu descanso más de lo que imaginas.
Prevenirlas es una forma poderosa de tener noches más tranquilas y días más estables.
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👉 En el próximo post hablaremos de como las cenas altas en carbohidratos te afectan el sueño.
¡No te lo pierdas!




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