¿Te pasa que después de cenar te cuesta dormir o te despiertas durante la noche?
Lo que comes en la noche puede influir mucho en la calidad de tu descanso, y en tus niveles glicémicos.
Cuando cenamos muchas porciones de carbohidratos rápidos como panes, pastas y postres, la glicemia puede subir rápido y luego bajar también rápido.
Esas subidas y caídas generan picos glicémicos y rebotes que fragmentan el sueño: menos sueño profundo, más despertares y sensación de no haber descansado.
Para reducir ese efecto, prueba estas estrategias prácticas:
- Añade proteína como pollo, pescado o huevo y grasas saludables como aguacate o frutos secos a la cena.
- Elige carbohidratos con fibra como verduras, legumbres o granos integrales y en porciones moderadas.
- Evita azúcares simples justo antes de dormir.
- Si usas insulina, observa cómo responde tu glicemia a distintas cenas y ajusta si es necesario.
Conclusión:
Cambiar lo que pones en tu plato por la noche no es privarte: es darle a tu cuerpo la oportunidad de tener un sueño más profundo y noches con menos variaciones glicémicas.
Pequeños ajustes en la cena pueden transformar cómo descansas y cómo te sientes al día siguiente.
Reserva tu primera sesión gratuita conmigo y descubre qué opciones de cena pueden funcionar mejor para tus patrones glicémicos y tu descanso.
👉 En el próximo post hablaremos del insomnio y cuándo buscar ayuda profesional.”
¡No te lo pierdas!




Deja un comentario