La prediabetes es una señal. Todavía estás a tiempo de cambiar el rumbo.
Si tu médico te dijo que tienes glicemia o glicada un poco alta, «prediabetes» o «resistencia a la insulina», no estás condenado a desarrollar diabetes tipo 2. Es justo el momento en el que pequeños cambios tienen el mayor impacto.
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una segunda oportunidad.
La prediabetes ocurre cuando tu nivel de glicemia está más alto de lo normal, pero todavía no lo suficiente como para ser diabetes tipo 2. Es, literalmente, una etapa intermedia. Y las etapas intermedias son las que más se pueden cambiar.
El problema es que la mayoría de las personas reciben este diagnóstico, lo guardan en un cajón, y siguen viviendo exactamente igual hasta que, años después, se convierte en diabetes tipo 2. No porque no les importe, sino porque nadie les explicó qué hacer con esa información ni cómo aplicarla a su vida real.
Sí. Y empieza con cambios pequeños.
La prediabetes se puede revertir, y la evidencia de la Federación Internacional de Diabetes es clara en esto. Pero no se revierte con una dieta estricta de dos semanas, ni con culpa, ni con prohibiciones. Se revierte con cambios pequeños, sostenidos, que se ajustan a tu vida real y que puedes mantener en el tiempo. Conoce cómo funciona el programa de coaching aquí.
Estas son algunas señales de que es un buen momento para actuar:
Tu médico mencionó «glicemia alterada en ayunas» o «resistencia a la insulina»
Tienes antecedentes familiares de diabetes tipo 2
Sientes cansancio después de comer o picos de energía que luego caen
Has intentado bajar de peso varias veces sin resultados sostenidos
Recibiste el diagnóstico y no supiste qué hacer con esa información
Quieres entender qué está pasando en tu cuerpo, no solo seguir instrucciones. Conoce el programa de coaching aquí.
No es un plan genérico.
Es un proceso contigo.
Trabajamos con los 8 Pilares del bienestar adaptados a tu situación específica.
Nutrición real
No dietas restrictivas. Ajustes concretos a lo que ya comes, que puedas mantener.
Movimiento
Actividad física que mejora la sensibilidad a la insulina, sin necesidad de gimnasio.
Sueño
El sueño afecta directamente la glicemia. Lo trabajamos como parte del plan.
Manejo del estrés
El estrés crónico eleva la glicemia. Aprender a manejarlo es parte del proceso.
Resultados posibles.
Durante el programa noté mayor claridad mental, empecé a sentir menos ansiedad con la comida y gané confianza en mí misma. Sin darme cuenta, mejoré en otras áreas de mi vida también.


